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Visita de la Urna: Reliquia de San Juan Bosco

San Luis Potosí, un regalo tener a Don Bosco

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(San Luis Potosí, SLP - 29 de agosto de 2010) - Cientos de personas se dieron cita para dar una cordial recepción a la reliquia insigne de San Juan Bosco, en la Catedral Metropolitana San Luis Rey. Ahí lo esperaba su Excmo. Sr. Dr. D. Luis Morales Reyes, Duodecimo Obispo de San Luis Potosí. Así como varios sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas que con admiración y cariño se acercaban a la reliquia para ser venerada.

Visitó las comunidades educativas presentes en las ciudad y que son gestionadas por los  sacerdotes salesianos e Hijas de María Auxiliadora.

La insigne reliquia fue recibida por el Arzobispo de la Arquidiócesis Potosina, Monseñor Luis Morales Reyes; quien reconoció en san Juan Bosco, rasgos luminosos en su homília:

Contemplar la luminosa figura de San Juan Bosco.
"La visita de la reliquia nos da la oportunidad de contemplar la luminosa figura de don Bosco y agradecerle lo que hizo por la Iglesia y por la Familia que fundó.
Estamos llamados a descubrir el sentido profundo de esta visita de San Juan Bosco a San Luis Potosí, hoy debemos mirar la vida de Don Bosco, a la luz de la Palabra, su perfil de hombre, sacerdote y educador.

 

 

Presentó algunos de los rasgos luminosos de San Juan Bosco:
Fue un verdadero pastor que transparentó a Dios y a Cristo Buen Pastor. Él, como Jesús, fue en busca de las ovejas perdidas, que apacentó y curó. Sí, buscó los corazones de tantos jóvenes de su tiempo.
Fue un hombre que encontró la verdadera alegría, en él se cumlen las palabras del apóstol Pablo, vivió lo que es bueno, justo, perfecto, se apasionó por lo bueno de Dios.
Otro rasgo luminoso es la humildad, actuo siempre sin buscar grandezas, sólo buscó realizar la tarea que Dios le encomendó sin buscar grandezas.
Reconozcamos su pasion por educar a los jóvenes, por el evangelio, su heroico amor a Dios y por las almas, su espíritu misionero que lo impulsó a enviar a sus hijos a tierras lejanas a llevar el evangelio de Jesús.
Supo comunicar el amor a Jesús y a María, bajo el precioso título de Auxilio de los Cristianos".

La Reliquia de San Juan Bosco recorrió  varios puntos de la capital, iniciando en la Catedral Metropolitana, después en el Templo de San Juan Bosco, Colegio Juan H. Sánchez, Colegio Juan Pablo segundo ll y finalmente en el Instituto Carlos Gómez. Durante su travesía fue acompañado siempre por los Directores y personal de las comunidades antes mencioandas: P. Antonio Martínez sdb, P. Efraín Moreno sdb, P. Jesús Castellano sdb, P. Antonio Martínez sdb. Así como las Hijas de María Auxiliadora: Sor Ma. Ibis Elia García Moreno y sor Martha olivia García Caballero.

Luego de haber estado en esta capital, la Reliquia se trasladó a la ciudad de Saltillo, Coahuila y a Monterrey, Nuevo León.

 

“El Padre visita a su hijo”
P. Alejandro Zepeda Santoscoy sdb
Delegado de Familia Salesiana

Memoria-experiencia del ingreso de Don Bosco (urna con Reliquia Insigne) al Penal de La Pila en San Luis Potosí:

“El Padre visita a su hijo”
El día 29 de Agosto fue domingo, día ordinario de visitas para el penal de La Pila en San Luis Potosí, y también día en que llegaría la Reliquia Insigne de Don Bosco a la ciudad. Para ello el P. Inspector Salvador Cleofás Murguía había gestionado la posibilidad de que Don Bosco, pudiera visitar a su hijo injustamente preso, el P José Carlos Contreras Rodríguez. Después de varios días de incertidumbre, por fin llegó la noticia desde las instancias federales, un día antes del domingo: Don Bosco podrá ingresar a visitar al hijo. Así fue como el P Inspector pidió inmediatamente al P Hugo Orozco, Consejero de la Pastoral Juvenil, juntamente con un servidor nos trasladáramos a San Luis Potosí para estar presentes en este tan importante momento.

Eran poco antes de las 7am cuando llegamos al penal. Don Bosco llegaba de Zamora donde había estado realizando la visita y comenzaba su estancia en San Luis Potosí. Su primera parada sería precisamente el lugar donde su hijo permanecía injustamente privado de su libertad. Estando ya frente a la entrada del Penal, se abrió un gran portón e ingresó la camioneta con la urna de la Reliquia y enseguida ingresamos el P Hugo y yo juntamente con los Licenciados Sergio y Álvaro que habían preparado todo. Era un patio totalmente cerrado por donde ingresaba todo el personal de la penal. Ahí descendimos la urna y se colocó en un lugar visible por todos los policías que ingresaron a custodiar las entradas. Fue entonces que se abrió una pequeña puerta del fondo y apareció nuestro querido hermano José Carlos custodiado por un guardia. Creo que tanto el P Hugo como yo estábamos muy conmovidos de verlo y de ser portadores de este regalo; nos saludamos y abrazamos y juntos (el P Hugo, el P José Carlos y yo) nos reunimos junto a la urna de Don Bosco así abrazados los tres y en silencio oramos y también sollozamos un poco. Ahí estuvimos cerca de 15 minutos. El P José Carlos repetía en corto que esto era un milagro y un magnifico regalo de Dios, que Don Bosco le visitaba como lo hizo por muchos años en Turín a sus muchachos. Yo por mi parte le decía que era el Padre que visitaba al hijo antes de seguir su camino a la ciudad.

Por mi mente pasaron tantas cosas en ese momento y le agradecía a Dios y le rogaba por la pronta liberación de nuestro hermano con la intercesión de Don Bosco. Era un mensaje de fortaleza y de gracia para José Carlos que le mostraba así, con la presencia de Don Bosco, todo el apoyo del Padre que ama al hijo y no lo abandona en su dolor. Era un signo de esperanza de la inocencia que anhela con ofrecimiento total el surgimiento de la verdad para que con manos libres pueda expresar gozosa la gloria y bondad de Dios. Era todo el amor. Era algo imposible de narrar en su totalidad. Después de esos pequeños momentos pero que valían una eternidad, rezamos juntos la oración a San Juan Bosco para despedirle “Oh, Padre y Maestro de la juventud…”

Al ver el rostro de José Carlos, creo que tenía el corazón lleno de paz, fortaleza, bondad y alegría y nosotros también. Mientras yo juntamente con Mauro (chofer del camioncito que tuvo permiso para ingresarlo) volvíamos a subir la urna de la Reliquia de Don Bosco al camioncito, el P Hugo a solas con el P. José Carlos le daba el saludo cariñoso de parte del P. Inspector y la Inspectoria y Familia Salesiana. Posteriormente lo despedimos con un sentimiento de esperanza en el corazón pidiendo al Señor que esta visita de Don Bosco sea una intercesión fuerte del padre de los jóvenes y, en este caso, del hijo encarcelado, para su pronta liberación. Nos despedimos con emoción y José Carlos volvió sereno con el guardia a atravesar la puerta del fondo que le introducía nuevamente a la privación pero con un corazón más libre que nunca. Es entonces que nosotros agradecimos a los guardias que cuidaban todo el rededor del patio y salimos del penal. Ahí mismo agradecimos también a los licenciados y continuamos el viaje hacia la ciudad de San Luis que esperaba a Don Bosco.

Yo se que Don Bosco fue quien se abrió el camino para llegar al hijo y gracias al P Inspector que lo gestionó y a los licenciados que fueron instrumentos, estuvo ahí con el hijo a quien le habló al corazón. Gracias José Carlos por tu fortaleza y confianza en el Señor, gracias por tu paz que mantienes en el corazón y la fe de que Dios te acompaña y que sabemos pronto mostrará su justicia amorosa para que puedas libremente ejercer de nuevo tu apostolado juvenil como portador de un Dios que verdaderamente se ha manifestado con signos claros de su amor.

Gracias damos y bendecimos al Señor por este acontecimiento y en particular, agradezco al P Inspector que como Don Bosco vela por sus hijos Salesianos y me ha otorgado esta gracia especial inimaginable para mí. Dios les bendiga a todos.

 

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